huevos de pascua

Si eres un amante del chocolate, se acerca esa época del año en la que podrás disfrutar de él mientras eres fiel a una arraigada tradición, que se ha extendido por buena parte del planeta. Es el momento de hacerte con ese huevo que marca el inicio de la época de Pascua. Podrás regalarlo o regalártelo a ti mismo.

¿Conoces su origen? Presta atención a esta historia que se remonta varios siglos en el tiempo y que te desvela cómo ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días. Seguro que logra sorprenderte.

¿Cuál es el origen de los huevos de Pascua?

El huevo se ha relacionado desde tiempo inmemorial con la fertilidad, el renacer, un nuevo comienzo, una nueva vida, la resurrección, la esperanza… Todos estos conceptos se perfilan como sinónimos de un tiempo prometedor.

Así lo concebían, al parecer, ya en la Edad del Hielo, cuando este era el alimento que se consumía finalizado el frío invierno. Las aves regresaban en primavera y los seres humanos se nutrían del único alimento que entonces les brindaba la naturaleza. Los huevos que hallaban en nidos suplían la ausencia de carne de animales a los que no darían caza hasta llegadas temperaturas más altas.

Así continuó siendo durante los siglos venideros. El huevo adquiría un protagonismo creciente tanto en las dietas de distintas comunidades de hombres como en sus creencias sobrenaturales. Para los habitantes del antiguo Egipto, se convirtió en un elemento casi mágico. Otro tanto ocurrió con los fenicios, hindúes, babilonios…

Para los cristianos, se tornó en símbolo de la resurrección de Cristo. La prohibición de consumir carne durante la Cuaresma se extendió tiempo atrás a los huevos, por su origen animal. Las familias, sin embargo, se negaban a deshacerse de ellos. Optaban por recubrirlos de cera para su conservación.

Con el tiempo, la cera fue sustituida por pintura de colores que permitían decorarlos. Se transformaban de este modo en un colorido regalo, ideal para obsequiar a familiares el domingo de Pascua.

Fue así como nacieron los primeros huevos de Pascua, los antecesores de los que conoces hoy en día

De los huevos de gallina y pato a los huevos de chocolate

La costumbre de regalar huevos pintados de vivos colores y profusamente decorados se ha mantenido desde la Edad Media hasta la actualidad. Sin embargo, los huevos de gallina y de pato fueron sustituidos en el siglo XIX por huevos de chocolate. Estos no renunciaron a los adornos, como el brillante papel de colores con el que suelen envolverse.

La iniciativa gozó de una gran aceptación entre el público, sobre todo el infantil, que recibía con agrado el dulce regalo llegada la época de Pascua. A esta figura se fueron añadiendo otras elaboradas igualmente en chocolate artesano, como gallinas, pollitos y conejos. Este último, considerado también sinónimo de fertilidad en algunas culturas, es el encargado de traer los huevos, según la leyenda.

La tradición ha evolucionado en cada país, hasta el punto de completarse con costumbres propias. En Alemania y en el Reino Unido, por ejemplo, se organizan búsquedas de huevos que son escondidos previamente en el jardín. La actividad toma forma de carrera en Estados Unidos y Escocia. En España, donde más ha calado ha sido en la costa mediterránea, concretamente en Cataluña y la Comunidad Valenciana. Los artesanos chocolateros elaboran creaciones espectaculares.

El chocolate se ha convertido en el aliado ideal para que los huevos de Pascua revaliden su éxito generación tras generación. Sus siglos e historia prometen tener continuidad en el futuro gracias, en buena parte, a este dulce ingrediente. Hazte con uno y disfrútalo en los días que ya se avecinan.


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